En el año 1900, Juan Szychowski llegó de Borszow, Polonia, a la Argentina, a la edad de 11 años, acompañado de sus padres, hermanos y una veintena de familias, entre los que se encontraba quién años más tarde sería su esposa, la niña Branislada Kruchowski.
Luego de permanecer algún tiempo, finalmente arribaron al Puerto de Posadas, Capital de la Provincia de Misiones, y desde allí marcharon durante varios días a pie, hasta la recién fundada Colonia de Apóstoles, recorriendo alrededor de 80 kilómetros.
Una vez llegados, fueron realmente difíciles los tiempos para ese grupo de hombres, mujeres y niños no acostumbrados al intenso calor tropical y a los mosquitos que laceraban su piel. Así, las enfermedades como el paludismo y el cólera, y las picaduras de serpientes cegaron la vida de muchos de los hijos de aquellos primeros colonos.
Por eso, desalentados por tantos infortunios, años después de haberse radicado en Misiones, la familia Szychowski analiza la posibilidad de regresar a Polonia o de trasladarse a Canadá. En 1914, el joven Juan y su padre viajan a Buenos Aires a fin de obtener trabajo y lograr así los recursos necesarios para un nuevo destino, pero el estallido de la I Guerra Mundial desalentó sus planes.
En Buenos Aires, “Juan Szychowski” trabajó en una herrería, en cuyas inmediaciones existía un taller con un torno de presición de origen alemán que realmente lo impactó, tanto que se quedaba en la puerta observándolo durante horas, hasta que un día el dueño le permitió entrar y trabajar unas horas con él… El joven Juan memorizó su funcionamiento…
De regreso a Apóstoles instaló su propia herrería y comenzó a construir un primer torno, con fresa de acero, el que accionaba con un malacate a tracción a sangre. A partir de ese rudimentario torno y durante tres años, construyó un Torno de Presición enteramente de metal, culminándolo en 1919, por lo que con fundamentos se presume que fue el primero de ese tipo construido en el país.
No posee ni una sola pieza comprada, todas las poleas, engranajes y platos fueron forjados, pulidos y limados por él, y aún hoy muchos ingenieros se acercan hasta el Museo para admirarlo y se preguntan cómo este hombre, al que nadie le enseñara a manejar los quebrados (ya que había cursado solamente dos años la escuela primaria), pudo fabricar engranajes tan dispares y que trabajaban con tanta presición y sin errores.
Con ese torno, Juan construyó toda la maquinaria para la molienda de Arroz y Maíz, así como un Molino de Yerba Mate y una Fábrica de Almidón de Mandioca.
Luego, buscando una fuente de energía, a fines de la década del 20, construyó una Represa sobre el Arroyo Chimiray, para poner en movimiento una rueda de 6,50 metros de diámetro, la que posteriormente sustituyó por la actual turbina tipo Kepler, generando la energía necesaria para los Molinos.
Así, en 1936, la República de Polonia le otorga la Cruz de Bronce al Mérito. En el año 1957 es nombrado Miembro Honorario de la Nacional Geographic Society, de Estados Unidos, por la Tenacidad e Ingenio demostrados en la magnitud de su obra.
En 1985, el Gobierno de la Provincia de Misiones lo distingue, pot mortem, con la Orden de la Yerba Mate y en Julio de 1999, la Municipalidad de la ciudad de Apóstoles le otorga, post mortem, el Premio “Andresito” como homenaje a la Cultura de Trabajo.
Vaya este pequeño y humilde texto en su memoria...
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